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Foto: Imago Images

Querida Salud Mental…

Con motivo del #díamundialdelasaludmental nuestra apreciada Sara Martinez Espejo, ha escrito esta ‘𝑪𝒂𝒓𝒕𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑹𝒆𝒏𝒅𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝑫𝒆𝒑𝒐𝒓𝒕𝒊𝒗𝒐 𝒂 𝒍𝒂 𝑺𝒂𝒍𝒖𝒅 𝑴𝒆𝒏𝒕𝒂𝒍’:

Querida Salud Mental,

Hoy es tu día y te celebramos mundialmente. Pero tengo que confesarte algo: durante demasiado tiempo te he exigido mucho y te he cuidado demasiado poco.

Soy el Rendimiento Deportivo. Ése que persigue récords, que celebra victorias, que exige disciplina, sacrificio y superación. Ese que empuja a los deportistas a llegar más lejos, a ser mejores, a no rendirse. He enseñado a convivir con el dolor físico, a soportar la presión, a levantarse después de una derrota y a seguir adelante cuando las fuerzas parecían agotarse.
Pero, a veces, en esa búsqueda incansable de la excelencia, me he olvidado de ti.

He confundido fortaleza con silencio. Resiliencia con aguantarlo todo. Compromiso con no tener límites. Y he llegado a creer que pedir ayuda era una señal de debilidad, cuando en realidad puede ser uno de los mayores actos de valentía.

He aplaudido a quienes competían lesionados, pero no siempre he sabido escuchar a quienes sufrían por dentro. He medido tiempos, distancias, porcentajes y resultados. He analizado cada detalle del cuerpo, mientras pasaba por alto lo que ocurría en la mente de quienes me hacían posible.

Y hoy quiero pedirte perdón. Porque detrás de cada medalla hay una persona. Detrás de cada camiseta, una historia. Detrás de cada victoria, sacrificios que no siempre se ven. Y detrás de cada derrota, emociones que merecen ser escuchadas.

Porque un deportista puede estar en su mejor momento competitivo y, al mismo tiempo, estar atravesando su peor momento personal. Hoy entiendo que no eres mi enemiga. Que cuidarte no significa renunciar a la ambición, ni reducir la exigencia, ni conformarse con menos. Significa comprender que la verdadera excelencia no debería construirse a costa del bienestar de quien la persigue.

Que un deportista no vale lo que marca un resultado.
Que descansar no es rendirse.
Que mostrar vulnerabilidad no es perder fortaleza.
Y que ninguna victoria debería exigirle a una persona perderse a sí misma por el camino.

Por eso, hoy quiero hacerte una promesa: Prometo aprender a escuchar antes de exigir. A acompañar antes de juzgar. A reconocer el esfuerzo más allá del marcador y del resultado. A construir entornos donde se pueda hablar del miedo, de la frustración, de la ansiedad y del sufrimiento sin temor a perder un lugar en el equipo.  Prometo recordar a entrenadores, clubes, familias y organizaciones que no basta con formar grandes deportistas si olvidamos cuidar a las personas que hay detrás. Y prometo dejar de buscarte únicamente cuando algo se rompe.

Porque te necesito también cuando todo va bien. En la prevención, en la preparación, en el desarrollo y en cada paso del camino.

Querida Salud Mental, no quiero celebrarte solamente un día al año. Quiero aprender a respetarte los otros 364. Porque hoy sé algo que debería haber entendido mucho antes: No hay verdadero alto rendimiento si, para alcanzarlo, tenemos que sacrificar a la persona.

Con admiración, respeto y una deuda pendiente,
El Rendimiento Deportivo

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