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Cuatro pasos fáciles para acabar con un ‘Troll’

La pregunta del millón en estos tiempos convulsos: ¿Vale todo en redes sociales? Pues bien, aunque el usuario medio, a priori, respondería un sí rotundo, la realidad es que los nuevos canales de comunicación social cada vez tienen más puertas y menos campo para los que injurian, insultan o amenazan. Los denominados trolls -el nombre evoca a los ogros de los cuentos y a la voz inglesa ‘to troll’, que significa poner un cebo- tienen cada vez las patas más cortas. Eso sí, hay que tomar conciencia de ello y utilizar las herramientas a nuestro alcance para erradicarlos y crear un entorno más saludable y útil en nuestras redes sociales.

El troll se mueve como pez en el agua en los 140 caracteres de Twitter. Es su hábitat natural. ¿Quién no ha sido víctima alguna vez de uno de esos perfiles que critican cuanto ponemos con malas artes, sin argumentos y sobre todo con insultos? Pocos podemos dejar la mano a abajo. Son acosadores natos, prestos a replicar cada tweet que lanzamos y en algunos caso a adjuntarles una amenaza velada contra la persona a la que critican/linchan. Precisamente por ello, hemos elaborado un pequeño manual en cuatro fáciles pasos para acabar con estos acosadores natos.

  1. No contestar nunca a un acosador. Este es un paso primordial basado en el sentido común. Como reza el refranero español: No hay mayor desprecio que no hacer aprecio. La falta de respuesta disuade al acosador. Si aún así no eres capaz de hacer oídos sordos, lee el siguiente paso.

 

  1. Bloquear al acosador. Esta opción, presente en las herramientas tanto de Twitter como de Facebook impedirá al acosador que vea tus publicaciones así como tu situación. Desaparecerás de su mapa. Aunque su persistencia en el acoso les lleva a abrir nuevas cuentas para seguir acechando a sus víctimas. Lo que nos lleva al punto 3.

 

  1. Denuncia en Twitter o Facebook. Los formularios de las redes sociales nos permite reportar el uso indebido por parte de los usuarios y solicitar la baja de esas cuentas que nos acosas. Previa comprobación, tanto Twitter como Facebook proceden a la ‘limpieza’ del troll para garantizar el buen uso de su red.Capturatw

 

  1. Denunciar a Policía Nacional o Guardia Civil. Este último punto es el más indicado si el acoso llega con violencia y amenazas. Aunque Twitter, por ejemplo, lucha contra ello, lo más eficiente es denunciar a la Policía o la Guardia Civil (Ertzaintza o Mossos d’Esquadra). Puedes hacerlo en tu comisaría o cuartel más cercano o en incluso en Twitter por medio de las cuentas @gdtguardiacivil @Policía. Su eficiencia está más que probada.

 

Sobre este último punto conviene aclarar algo muy importante y que quizá el usuario medio no conocer pese a su relevancia: amenazar a alguien es delito. Así lo establece el artículo 169-2ª del Código Penal: “El que amenazare a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos de homicidio, lesiones, aborto, contra la libertad, torturas y contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor, el patrimonio y el orden socioeconómico[…]”.

 

Por si no ha quedado suficientemente claro, veamos las consecuencias: la pena que puede recibir un ciberacosador puede ir entre los 6 meses y los 2 años de cárcel. No importa dónde se produzca (Twitter, Facebook…) esta amenaza, lo realmente importante es el contenido del mensaje.

 

Esta misma semana hemos visto como la Policía detenía a una joven de 19 años por amenazar de muerte en las redes sociales a la periodista Isabel Rabago. Algo que ya sucedido antes con amenazas a nuestro compañero Juanma Castaño o a la humorista Eva Hache. A esto podemos sumar la detención de numerosas personas en las últimas horas por apología del terrorismo en las redes sociales.

Regulación y códigos de conducta en redes sociales

Creer que todo vale en las redes sociales ha sido moneda común durante años. Años en los que el vacío legal o la falta de códigos han abierto la veda sin distinción. Quizá por ello, los códigos de conducta empiezan a proliferar en las empresas u organizaciones y las sanciones por el uso indebido de las redes sociales son cada vez más habituales.

Pongamos dos ejemplos concretos ligados al mundo del fútbol, tan proclive a la utilización las redes sociales por parte de sus integrantes:

–Sanción a Rio Ferdinand. El ex jugador del Manchester United, ahora en Queens Park Rangers, ha sido sancionado por la Federación Inglesa de Fútbol con una multa de 32.000 euros y tres partidos sin jugar por comentarios ofensivos en su cuenta de Twitter contra un aficionado que criticaba su labor en el campo. Éste respondió con un tweet en el que mencionaba a la madre del seguidor de manera despectiva (sket, sinónimo vulgar de prostituta). No es la primera vez que la FA sanciona al propio Ferdinand por su utilización de Twitter, en 2012 ya fue sancionado con 57.000 euros por comentarios racistas contra Ashley Cole. Sin duda, para la Federación Inglesa no todo vale en las redes sociales.

–Código del FC Barcelona. El club catalán ha sido uno de los primero en entender que tenía que regular el comportamiento en redes sociales de sus futbolistas -de los más activos del mundo- para salvaguardar la imagen de la entidad y evitar situaciones que atenten contra sus intereses. Por ello creó un código interno para el ‘buen’ uso de las redes sociales que exige a los futbolistas ciertas responsabilidades siempre que actúen bajo la marca FC Barcelona. Con esto trata de evitar casos como el de Víctor Valdés la pasada campaña, cuando el futbolista tras una derrota en Valladolid se grabó un mensaje para sus seguidores pidiendo disculpas en un baño de Zorrilla y se escuchaba cómo alguien tiraba de la cadena. Una imagen que dista mucho de la que pretende proyectar el club a sus aficionados y patrocinadores.

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